sábado, 8 de enero de 2011

EL UNIVERSO DEL PASE

El universo del pase
Ricard Torquemada - 08/01/2011

Cada equipo de fútbol se caracteriza por algún rasgo. Al Barça lo define el pase; es su vehículo de expresión, el origen de una idea, el requisito imprescindible para formar parte del plan y la primera asignatura del fútbol base. A través del pase todos hemos asimilado conceptos como la circulación de balón o el juego de posición y el equipo ha dado valor a la posesión como argumento para reconocerse en ataque y método para ordenarse. Todo empieza en el pase. Su universo es amplísimo porque, a pesar de que su objetivo es comunicar a dos futbolistas mediante el balón, el Barça contempla todos los matices. Para el jugador blaugrana, no sólo se trata de hacer llegar el balón al compañero, sino de hacerlo en las mejores condiciones para que haya continuidad en la jugada, proponiéndole las soluciones a su intervención.

Si ves jugar a un equipo común, a menudo el pase llega un poco atrasado o adelantado, sin valorar el perfil adecuado del receptor. A veces, pasar el balón es traspasar un problema, como quien se siente liberado de su responsabilidad por haber cumplido con el objetivo sin reparar en si ha facilitado el nuevo eslabón de la cadena. Eso en el Barça sólo sucede en los casos de urgencia porque la base es la complicidad. La rutina blaugrana obliga a escoger la mejor línea de pase, observar las cualidades, la situación y características de tu socio (hábil o no en espacios reducidos, dónde tiene la mejor salida, diestro o zurdo), hacerle llegar el balón con ventaja y proponerle la acción posterior. Para ello, se necesita máxima precisión técnica, alta velocidad mental y asimilación total del concepto.

Xavi, el principal maestro de este fundamento, dio un ejemplo en el gol de Abidal en Bilbao. Levantó la cabeza, escaneó los desmarques, filtró el pase a Messi que estaba de espaldas a portería, se lo puso a su pierna derecha para que tuviese el giro hacia su punto fuerte de zurdo donde nacía la superioridad numérica y le invitó a conectar con Abidal al espacio. El argentino le puso el balón por delante para que el francés se ahorrase el control. Si el primer pase hubiese ido al pie izquierdo, Messi hubiese tardado más en girar y las ayudas defensivas hubieran frustrado la jugada.

Cuando Alves irrumpe desde la segunda línea, los pasadores intentan darle el balón avanzado para proponerle el centro automático; cuando Iniesta, Busquets y Xavi juegan al primer toque, contagian al resto a mantener esa cadencia; cuando Valdés elige un pase a media distancia, es templado para facilitar el control; cuando Keita está enredado entre rivales, muchas veces se evita este pase para no crearle un problema en espacios reducidos; cuando Iniesta y Messi invitan a la pared, el pase va tocado, nunca blando, para que la devolución sea más fácil. El Barça tiene un tesoro, pero sobre todo lo cuida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario